Cuento "Simón, el vampiro de estrellas"

Temática: Sabiduría.
Género literario: Narrativa.
Figuras literarias: Metáfora, antítesis, hipérbole, prosopopeya, entre otras.

Simón, el vampiro
de sangre santa.

Simón es un muchacho muy necio, cada que puede hace las cosas al revés, no tiene lógica en su andar y en sus decisiones. Su voz se presta a desesperación y causa estrés, los demás lo escuchan, pero él no, él tapa sus oídos y no desea escuchar, le aburre, pero él sí quiere que le presten toda la atención, ¿Por qué será?
Simón sale siempre a las calles, no le gusta estar solo, la introspección le aburre o quizá no la conoce, quizá le atormenta, quien sabe.
A Simón le fascina comer fuera de manera desordenada, lo encuentra divertido y más interesante, el problema es que si le dices que no es bueno, el no te escuchará, y si le dices que es bueno o lo que él quiere escuchar, él te pedirá que lo acompañes.
Simón carga con mucha inconsciencia en sus hombros, y como le pesa, te pedirá que tú le ayudes a cargar con su necia forma de caminar, entonces, ¿Le ayudarías?
Recordemos que Simón no quiere escuchar, quiere compañía, quiere atención, toda la atención externa que pueda tomar, ya que no tiene la suya propia. Simón tiene mucha mucha necesidad de ella, ya no por gusto, sino porque sin ella siente no existir. ¿Serás su hombro de lágrimas de Simón?, ¿Te quedarías a esperar a que algún día desee no taparse los oídos?

Simón también tiene amigos, conocidos, es popular, pero todos son raros. A todos les gusta tener adicciones, no importa la adicción que sea, cada uno es diferente. Tiene un amigo llamado Pepe, muy muy hablador, es un loro viejo que lo acompaña en su casa y que se parece a él, no escucha y habla solo.
Por otra parte, Simón también tiene una hija, la cual se llama Anita. La niña no se parece a él en su personalidad, pero en sus facciones es similar, su propio reflejo. La niña tiene 8 años, es tranquila, sensible y muy noble, algo curiosa y bromista.
A ella le gustan las casas, le encanta armar una tras otra, otra tras otra. Su juego favorito es ese, armar casas, no importa si son pequeñas, grandes, ni su material, ella las arma al final.
Sin embargo a pesar de que ella es feliz armando sus casas, y en todas las experiencias de su vida como niña, ella siente mucha tristeza y preocupación en su interior por su papá.

Un buen día, mientras ella regresaba de su colegio, en el camino se encontró con una paloma y un pajarito, los dos estaban juntos como hermanitos, comiendo de un dulce manjar. Las aves le pertenecían a un señor muy alegre, risueño y tranquilo. El señor vestía muy relajado, con prendas de algodón y lino, unas sencillas y a la vez lujosas alpargatas, y un peinado muy limpio y ordenado. El señor se acercó a las aves y le dijo a la pequeña niña:
一Qué es lo que le aflige a tu corazón?, ¿Por qué una pequeña niña noble luce tan diferente a como justamente debería estar?
一Es mi ave, es Pepito, está confundido, eso me afecta y pone triste mi corazón 一dijo la pequeña niña.
一Entonces, el señor le respondió: Entiendo.
Sabes, déjame contarte algo más:
El sangre santa también puede ser el noble de corazón, y el vampiro el necio que no escucha su corazón.
Se hace el sordo y es loco, habla sólo de él mismo, se mira en un montón de espejos y se encuentra en muchas caras, entonces no sabe a quien más llamar por su nombre y los señala a todos.
Les hace perder el tiempo con sus necias frases y no entiende de razón.
Si no tiene inteligencia, muchas veces es porque no quiere alcanzarla, es flojo y no quiere buscarla, entonces se convierte en un vampiro de sangre santa global.
一¿Por qué global? 一le pregunta la niña, 一por lo que el señor le responde 一porque es un muchacho abismal. Es para lanzarse por un abismo.
¡No todos tienen sangre santa, sin embargo el noble sí, y hay que tener muchísimo cuidado!
Pero, ¡No te asustes!, sólo hay que darle la espalda, cerrar los ojos y contar hasta tres, y finalmente retirarnos con nuestra amiga La Indiferencia.

La pequeña se fue más tranquila en su andar, ya lucía mejor, más relajada y fuerte.
Al llegar a casa, fue a ver al loro y lo empezó a saludar, ¡Ya llegué Pepito!, ¿Cómo está mi lorito viejo favorito?, pero Pepe no le respondía, ya que no le gusta hacer caso, se hace el sordo. Entonces la niña se da cuenta y le dice: Bueno Pepito, ya que no deseas escucharme y saludarme, me tengo que ir.
一Adiós Pepito te quiero mucho 一dijo la pequeña niña.
También dijo: Sabes, me tengo que ir, porque un señor muy sabio y grandioso, me dijo que debo ser más inteligente que tú. Chau.

Almen.🌞🌛✨

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